El té es la tercera bebida más popular del mundo después del agua y el café. La costumbre de servir hojas de la planta del té (Camellia sinensis) para conferir un buen sabor al agua hervida se utilizó por primera vez en China hacia el año 250 a. C. fue ahí donde tuvo su Edad de Oro, durante la dinastía Tang,  y su libro sagrado, el Cha Sing o Arte Clásico del Té,  En el que se detallan de manera poética las diferentes técnicas y formas de prepararlo. Desde entonces se ha expandido a casi todas las regiones del mundo con una gran aceptación de los consumidores.

¿Cómo fue su llegada a Occidente?

El té entró en contacto con los europeos por primera vez en la India, cuando los portugueses llegaron a ella en 1479, ya que en la India el uso del té estaba muy extendido. El primer cargamento de té debió llegar a Ámsterdam (Países Bajos) hacia 1610, por iniciativa de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales. En Francia no apareció la nueva bebida hasta 1635 o 1636. En Inglaterra, el té negro llegó a través de Países Bajos y de los cafeteros de Londres que lo pusieron de moda hacia 1657. El consumo de té solo adquirió notoriedad, en Europa, en los años 1720-1730. Empieza entonces un tráfico directo entre China y Europa. Para este momento, aún el consumo en Europa era mínimo y casi exclusivo de los Países Bajos e Inglaterra. Francia consumía muy poco, Alemania prefería el café y España era aún menos aficionada. Pero, con el tiempo y con la ayuda de los comerciantes europeos, el té llegó a todo el mundo, tanto para su cultivo como para su consumo.

En Inglaterra llegó a todas las clases sociales, pobres y ricos lo bebían. Incluso se dice que reemplazó a la  ginebra (muy requerida por las clases bajas inglesas). Hoy, tomar té es una de las características del Reino Unido.

El té helado es una de las formas más populares en que se consume la bebida. Se ha marcado como fecha de «invención» el año 1904, en la feria de San Luis. Esto escrito en un artículo de The New York Times de 1961. Sin embargo, Johann Georg Kohl ya había descrito este uso de la bebida en 1842 al escribir la manera en que los rusos conservaban hielo del invierno para utilizarlo durante el verano.

De infusores metálicos a la bolsa de té…

El origen de la primera bolsita de té se remonta a la primera década del siglo XX y el invento fue del estadounidense, Tomas Sullivan, un comerciante de té que empezó a enviar a sus clientes muestras de sus productos en bolsitas de seda. Algunos de los clientes imaginaron que, por comodidad, aquello debía emplearse del mismo modo que los infusores metálicos, así que lo introdujeron (en la taza o jarro individual) directamente en el agua caliente, en lugar de vaciar el té y desechar la bolsita. Y así es como surgió, de manera accidental, la primera bolsita de té.

En respuesta a los comentarios de sus clientes sobre que la malla de seda era demasiado fina, Sullivan fue perfeccionando el diseño de la bolsita, que pasó de ser de seda a gasa y, posteriormente, a papel. Durante los años 1920 la bolsita fue evolucionando para su producción comercial y se popularizó en los Estados Unidos. Sus características eran las mismas que las que hoy conocemos: una bolsita rectangular con un cordón para tirar de ella y una etiqueta adornada al final.

Referencias: United Kingdom Tea Council.

¿Cómo es tu consume de té?, ¿lo prefieres en hoja o bolsita?